JAMON DE POLLO

 

Si deseamos llevar una dieta sana y equilibrada, necesitamos incorporar alimentos con propiedades que beneficien a nuestra salud y dentro de la alta charcutería que tenemos en nuestro país el jamón de pollo es una excelente opción a tener en cuenta. Gracias al avance

tecnológico y la investigación que se realiza en materia de alimentación, podemos disfrutar de productos de primera calidad  y que se adecuan cada vez más a cualquier tipo de dietas. Para hablar del jamón de pollo hay que hacer referencia a la materia prima que sirve de base para su elaboración: el pollo. Este alimento ha sabido ganarse un lugar cada vez más importante dentro de la cocina ya que aporta propiedades muy buenas para la salud, aporta vitaminas, proteínas y minerales. En cuanto al contenido en grasa de su carne, hay que tener en cuenta que aporta un porcentaje muy bajo por lo que se considera una carne magra.

También contiene minerales como fósforo, hierro y potasio cuyas cualidades para la vitalidad del cuerpo, son conocidas. Ahora bien, es fundamental a la hora de producir alimentos que provengan del pollo como es el caso del jamón de pollo, la forma de elaboración que se utiliza de manera que los nutrientes y propiedades que lo caracterizan no se pierdan. Por este motivo en la actualidad las diferentes marcas que se dedican a producir jamón de pollo realizan un control estricto en todo el proceso de producción para lograr un producto de calidad y con características nutricionales mejoradas. En la actualidad existen estrictos controles de calidad que supervisan a las aves  y van desde la alimentación, los cuidados y manejos a los que son sometidas, las inspecciones de los lugares donde se crían los pollos y los ejemplares que finalmente se seleccionan para ser sacrificados.

El jamón de pollo es un producto que se obtiene de la pechuga de pollo cocida, aporta hierro, es bajo en sal y grasas y es fácil de digerir, se puede comer solo, acompañado con

verduras o como relleno de algún otro tipo de alimento. Hoy en día lo encontramos presente en muchas dietas destinadas a luchar contra la balanza. Debido a que el consumidor final cada vez es más exigente con la calidad de la charcutería que se consume, la fabricación del jamón de pollo se realiza con productos  de primera calidad y en muchas ocasiones podemos encontrar diferentes recetas para elaborarlo de forma artesanal. En el mercado se pueden encontrar jamón de pollo con características nutricionales mejoradas, destinados a aquellas personas que requieren un producto con características específicas: sin gluten, aptos para celíacos, los hay enriquecidos con fibra, para favorecer a aquellas consumidores que tienen problema con el tránsito intestinal.

Es importante tener en consideración que una vez adquirido  y abierto el envase para su consumo es fundamental la forma de conservación del jamón de pollo: se recomienda guardarlo en un recipiente de plástico, etiquetado por fuera con la fecha de caducidad del mismo, mantenerlo siempre el menor tiempo posible fuera sin refrigeración y como con cualquier otro alimento elaborado, tener cuidado de que no este expuesto a fuentes de calor. En definitiva, el consumo de jamón de pollo es una alternativa sana y adecuada para poder disfrutar en familia, elaborado en su mayor parte por maestros fiambreras expertos y cumpliendo las normas de calidad que hoy en día dicta la Unión Europea en materia de seguridad alimenticia, siendo un valor añadido por la garantía que ofrece hoy en día consumir un alimento derivado de la carne de pollo.

 


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